Una vez conocí un mago que era capaz de hacer volar mariposas en el desierto y que podía encender las velas con un suspiro en una noche de luna nueva; sus palabras hacían brotar las flores antes de ser capullos; con cada caricia una nueva estrella fugaz brillaba en el cielo y sus besos hacían los sueños realidad, sin importar que tan fantasiosos fueran.
Pero una noche desnudó su alma y dejó olvidado su sobrero en la mesita de la sala; y al salir de casa sintió que olvidó su magia, pero no quería regresar.
Hoy es un hombre como tantos que deambulan por las calles de cualquier ciudad, sin brillo en ojos o vitalidad en su sonrisa. Todo porque olvidó que para ser mago no necesita de un sombrero.
De la Serie: Libreta de Apuntes (2005)
domingo, 1 de noviembre de 2009
Cartagena de Indias
Cuento por encargo, para media noche
Se encontraron aquella noche
en medio de una tormenta de individualidad, expectativas y temores.
Se encontraron y descubrieron que podían permitir que sus caminos se entrelazaran
en un tiempo y un espacio que podía ser infinito en un instante,
buscando respuestas a sus expectativas
pero atesorando sus temores como esencia de su individualidad.
05/01/08
TGL
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