Necesito escribir, pues estoy realmente ahogada en
palabras. Necesito sacarlas. Entregarlas, entregártelas. Sin importar qué pase
una vez las leas (porque en sí, lo que suceda, será, y la incertidumbre
cederá).
Podría empezar por el principio, pero ni se cuál es,
porque no lo identifico; hay un momento en mi línea de tiempo, sin principio,
eventos que se suceden, uno tras otro, y un momento como parte de esos eventos.
Necesito conocerte. No he tenido esta sensación en
muchos años… necesitar conocer a alguien, necesitar conocerme con alguien. Hay
algo… un algo que no es posible poner en palabras, pero tampoco en intuiciones.
Mi brújula no responde.
Hoy, luego de haber sanado heridas, llenado vacíos,
amar y amarme profundamente (lo que implica auto-reconocimiento, valoración y
respeto), me encontraba en lo alto de
una montaña, en relativa calma en medio de mis asuntos cotidianos, pero con un
panorama seguro a mi alrededor… estaba tranquila, confiada… y de repente, en
una de esas caminatas por el bosque, llegue a lo alto de una cascada, en un
terreno desconocido, el mundo se sacude y me veo rodeada de neblina, sin saber
cómo salir de aquí: si me devuelvo a mi zona de confort (pero dónde está), o
busco un camino para llegar a esa música que escucho en medio del bosque, o
sencillamente, me siento a esperar, a tomarme mi tiempo y ver qué pasa (o el
mundo deja de sacurdirse, o la neblina se dispersa, o la música se acerca, o la
música se aleja, o todo junto o no sucede nada).
Quiero conocerte, quiero sentir tu energía, quiero
saber por qué nos cruzamos en el camino.
Tengo el impulso de salir corriendo, pero siento que
no tengo el equipo de escalar necesario para esta aventura. Parece un descenso
a rapel (siento el vacío en el estómago). Si me lanzo, sé que llegaré a una
plataforma en medio del acantilado. Pero no saber más, no saber con quién es el
viaje, si es un compañero, un cómplice, o solo un escalador más que va a saltar
conmigo y luego seguir su camino, y qué está pensando… tiene mi brújula
desorientada.
Aun no sé si avanzaré. O si decidiré sentarme
tranquila a esperar que la neblina se disperse y todo deje de sacurdirse, y ver
qué sucede.
Solo sé que merezco conocerte. Escuchar esta melodía.
Cómo. Cuándo. No lo sé.
R/ Aquí te espero para este tiovivo que es la vida.