lunes, 21 de diciembre de 2009

Estación Berrío

Me detengo a observar, allí está en la otra plataforma. Su mirada serena y penetrante escudriña los pasajeros de la ruta contraria; se detiene en mi y me sonríe.

Con un gesto me invita a un café, salimos juntos de la mano y caminamos hasta el Café, pedimos capuchino y vienés y gastamos la tarde hablando de libros y poesía, de la exposición que visitaremos mañana, su última obra y mi próximo trabajo.

No dejo de mirarlo. Me encanta su gabán y el cabello ensortijado con visos de cobre que le cubre media espalda. Siempre sonríe con sus ojos azules, y es como si quisiera calcar el mundo en la carpeta que lleva siempre bajo el brazo.

Entramos a la librería Continental, recorremos los estantes y jugamos a regalarnos libros, reímos juntos y hablamos de futuro.

De repente el llamado del altoparlante que repite que hay que permanecer tras la línea amarilla. Una imagen en movimiento distorsiona su figura que pasa rápidamente tras los cristales, ahora en dos direcciones opuestas.

Lo busco, pero se ha ido.

Serie: Roces de Tiempo (2003)