miércoles, 14 de febrero de 2018

Fragmentos del recuerdo de una noche en San Valentín


Era noche cerrada, una habitación en penumbra albergaba a dos amantes que se deleitaban en el vuelo de las mariposas que los llevaban, en sus alas, a un cielo compartido. 
Para ellos, ¡era tan sencillo! 
Todo y nada importaba en ese instante en que el universo entero era suyo.


martes, 31 de octubre de 2017

Conocerte




Necesito escribir, pues estoy realmente ahogada en palabras. Necesito sacarlas. Entregarlas, entregártelas. Sin importar qué pase una vez las leas (porque en sí, lo que suceda, será, y la incertidumbre cederá).

Podría empezar por el principio, pero ni se cuál es, porque no lo identifico; hay un momento en mi línea de tiempo, sin principio, eventos que se suceden, uno tras otro, y un momento como parte de esos eventos.

Necesito conocerte. No he tenido esta sensación en muchos años… necesitar conocer a alguien, necesitar conocerme con alguien. Hay algo… un algo que no es posible poner en palabras, pero tampoco en intuiciones. Mi brújula no responde.

Hoy, luego de haber sanado heridas, llenado vacíos, amar y amarme profundamente (lo que implica auto-reconocimiento, valoración y respeto),  me encontraba en lo alto de una montaña, en relativa calma en medio de mis asuntos cotidianos, pero con un panorama seguro a mi alrededor… estaba tranquila, confiada… y de repente, en una de esas caminatas por el bosque, llegue a lo alto de una cascada, en un terreno desconocido, el mundo se sacude y me veo rodeada de neblina, sin saber cómo salir de aquí: si me devuelvo a mi zona de confort (pero dónde está), o busco un camino para llegar a esa música que escucho en medio del bosque, o sencillamente, me siento a esperar, a tomarme mi tiempo y ver qué pasa (o el mundo deja de sacurdirse, o la neblina se dispersa, o la música se acerca, o la música se aleja, o todo junto o no sucede nada).

Quiero conocerte, quiero sentir tu energía, quiero saber por qué nos cruzamos en el camino.

Tengo el impulso de salir corriendo, pero siento que no tengo el equipo de escalar necesario para esta aventura. Parece un descenso a rapel (siento el vacío en el estómago). Si me lanzo, sé que llegaré a una plataforma en medio del acantilado. Pero no saber más, no saber con quién es el viaje, si es un compañero, un cómplice, o solo un escalador más que va a saltar conmigo y luego seguir su camino, y qué está pensando… tiene mi brújula desorientada.

Aun no sé si avanzaré. O si decidiré sentarme tranquila a esperar que la neblina se disperse y todo deje de sacurdirse, y ver qué sucede.

Solo sé que merezco conocerte. Escuchar esta melodía. 
Cómo. Cuándo. No lo sé.




R/ Aquí te espero para este tiovivo que es la vida.

miércoles, 9 de julio de 2014

De antes



Hubo una época en el pasado, cuando estaba en la universidad, en que cuando quería encontrarme con alguien, pensaba a dónde podía ir, según lo que habíamos conversado... y así sabías cuál podría ser la cafetería, la sala de estudio o el aula en que estaría, si acaso sería la biblioteca. Y te sentabas con un café en la mano a ... leer... mientras a hurtadillas levantabas la vista a ver si veías a esa persona, llegar...

Y de repente le ves pasar a lo lejos, o eso crees... y sigues esperando... pasa el tiempo y no te queda de otra, que ir por otro café, cambiar de lectura o darte por vencido y regresar a casa con esa sensación de...
Y terminas esperando que quizá encuentres un recado o sencillamente, esté sentado en tu puerta, aguardando por ti.


miércoles, 8 de diciembre de 2010

Te has ido

Te has ido...
has dejado un vacío que se llena de neblina...
la bruma lo aturde todo...
el frio no me permite caminar...
desde la proa del barco miro la playa y no te encuentro
me pregunto qué habrás hecho
en qué piensas
dónde estás...

20/10/2009

miércoles, 1 de diciembre de 2010

El Alquimista

De las lejanas tierras del norte, de más allá de las montañas, de en medio de la sabana, llegó otrora aquel al que llamaremos El Alquimista. Llegó buscando el secreto de la materia, pero encontró algo más, el secreto de las palabras, y con ellos, comenzó a develar los secretos del mundo.

Fundó una nueva escuela que acercaba a él, todo tipo de discípulos. Desde los más jóvenes hasta los más viejos, desde los interesados y aplicados, hasta los más dispersos. Y su fama se hizo grande en la comarca.

Un día lo encontré caminando por los corredores del claustro; estaba solo, lo que no era normal. Su imagen reflejaba el secreto de la eterna juventud, y sus ojos, la sabiduría de la experiencia; comprobé lo que muchos rumoreaban, nadie era capaz de adivinar su edad.

Al ver su alta figura, su cuerpo atlético, sus manos firmes y su mirada siempre cargada de picardía juvenil, entendí porqué era bien reconocido por las jóvenes que frecuentaban el lugar, quienes en su afán de acercarse a él, sucumbían ante los encantos del conocimiento. Y allí estaba yo… mirando alelada sus ojos, y dejándome seducir por la alquimia de sus palabras.

(Fin de la primera parte).

martes, 28 de septiembre de 2010

Caparazón

Hace muchos años una niña llegó a una isla, cerca al continente. Caminando por sus costas encontró un cementerio de caracolas; las fue tomando una a una, escogiendo las más hermosas, y con ellas lleno el fondo de la chalupa que la habría de llevar a tierra firme.
Durante años, cargó con su equipaje de caracolas, hermosos caparazones de sueños y murmullos de mar, que la acompañaron de casa en casa.
Un día cualquiera, cuando creció, su príncipe azul las desestimó, y ella, desconsolada, decidió buscarles un mejor hogar. Custodiaron las puertas del castillo paterno durante más de una década, hasta el día que un joven constructor vio en una de ellas, el símbolo de su camino.
La tomó, la lavó y le dió un nuevo lugar, rescatándola, como hace años ella lo hiciera de aquel cementerio, y hoy nuevamente representa murmullos de mar y sueños en construcción.
A Ale.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Anoche soñé contigo

Hoy desperté con tu nombre en mis labios...
Era algo extraño, ¿por qué iba yo a despertar así, pensando en vos,
cuando apenas si nos conocemos?
Luego, mientras le daba la vuelta a la almohada, las imágenes de una historia irreal
comenzaron a definirse en mi recuerdo, y fue así como supe
que en medio de un sueño,
habíamos vivido una historia juntos, en un mundo paralelo
en el que habíamos sorteado uno que otro obstáculo para llegar juntos a casa...
Por lo menos se que en ese mundo paralelo no existen silencios incómodos
cuando me encuentro contigo.