viernes, 16 de octubre de 2009

ROCES DE TIEMPO

Frente a ellos había pasado toda una vida, olores y tactos que habían borrado su huella.
Se miraron y evitaron el deseo. Se hablaron desde la distancia de los años que habían pasado y rieron desde los formulismos sociales en los que estaban enmarcados.
Sin esperarlo se vieron solos frente a un café. Un roce sutil bajo la mesa, una mirada profunda al alma y la piel, y toda su vida pasó frente a ellos, entre sábanas ajenas y paredes frías y mudas, en medio de olores propios y calidez de cuerpos.
Poco después, cientos, miles de kilómetros y días entre ellos, y un vacío de piel.

De la serie: Historia en siete actos

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