martes, 6 de octubre de 2009

UNA TARDE EN SAN JUAN LA LUZ

UNA TARDE EN SAN JUAN LA LUZ.

La Comunidad está aquí.

Todos tuvieron la oportunidad de descansar antes de la reunión y están dispuestos a la actividad.

Claudia lidera la reunión. Saluda a los presentes y les aclara que aun faltan dos grupos grandes por llegar. Habla de la actividad del día y de lo que les espera mañana. Finalmente se presenta, me presenta y presenta a Diego, quien en nombre de la Pastoral, hace el apoyo al evento.

Antes de empezar, caen en cuenta de tomar lista; revisan vereda por vereda y a grandes rasgos definen que sólo faltaron 3 personas.

Para la actividad se conforman 5 grupos así, cada uno se numera y van organizándose los equipos, ágilmente se acomodan en el salón, en círculos.

Diego abre su bolsa de materiales y saca ovillos de lana de colores que entrega a cada equipo. Quedan dos equipos azul oscuro, uno azul claro, otro naranja y otro verde. La actividad consiste en construir una telaraña: uno toma el ovillo, da su nombre y de donde viene y le lanza el ovillo al siguiente, y así se espera ir tejiendo de uno en uno hasta regresar al primero.

Comienzan a escucharse de cada grupo nombres de personas, de veredas, y de proyectos; los ovillos van y vienen dejando trazos de color en el aire y las risas acompañan de cuando en cuando la actividad.

“mi nombre es Yovana”

“vengo del municipio de San Julián”

“primero trabajaba con cerdos y ahora con caña”

Rápidamente se teje el primer esquema, y aunque el ovillo se detiene, las risas y la conversa siguen. Algunos intentan recordar el nombre de los otros, y hablan un poco de sus proyectos.

En un momento de uno de los grupos sobresale una voz llamando a Diego para sabe que sigue en la actividad. “Pensemos, ¿qué tenemos en común? ¿Qué nos une?”. Y del fondo del salón una voz se escucha con la palabra “PIS”[1], todos ríen y comienzan a hablar al tiempo; alcanzo a percibir algunas palabras: tejido, fortalecimiento, proyecto, comunidad. Hablan de lo importante que es cada amarre y quien lo sostiene, porque sin él, la telaraña se debilita.

Del murmullo sobresale nuevamente la voz de Diego para aprovechar indicar como hacer las escarapelas que los identificarán durante los próximos tres días.
Hecho esto, y portando cada uno su nombre y el nombre de la vereda de donde vienen, los grupos se organizan en sus sillas y comienzan a socializar; hablan de sus proyectos, de cómo nació la idea y de los aportes que han tenido con esto.

“Ya teníamos el proyecto de gallinas y queríamos hacer algo rentable. Veíamos que la gente compraba los productos en el pueblo y pensamos en escobas, trapeadores y otras cosas pa´hacer. Y surgió la idea de la panadería. Habemos seis pa´empezar en el trabajo, todos de diferentes familias. Trabajamos seis pero se beneficia toda la comunidad; es que es lógico que 45 familias no podemos todas ir a hacer pan. Se le va a dar trabajo a seis, pero es pa´todos, partimos las ganancias pa´todos”.

“… Ustedes que tenían que sacar los niños, ustedes que los tenían en la manga… faltaba un espacio pa´ellos, pa´la comunidad…”

“Arrancamos con la invitación. Teníamos la necesidad de hacer el entable panelero. Nos reunimos a hacer un entable pa´moler la materia prima que ya está sembrada en la comunidad”.

“Con los peces estamos buscando un mejor sustento… pa consumo y pa´la venta… es que necesitamos comprar cositas y mantener el sistema”.

Y así fueron surgiendo todas las ideas que generaron los diversos proyectos; un poco de todo lo que se dijo en cada grupo se fue plasmando en los carteles que luego del refrigerio, uno a uno los equipos expusieron, dejando claro como la necesidad, la oportunidad y el ingenio tejieron los sueños de cada comunidad.

“Surgió la idea del trapiche porque los que hay no abastecen la demanda de materia prima que hay en la comunidad”.

“Así, muchas familias nos beneficiamos”.

“Pués pa´darle continuidad al proyecto anterior, que era de sembrar caña, y pa´sacar una buena panela de calidad, pa´eso…”

“Pués ha servido pa´tener identidad, porque he visto a mi comunidad unida, y me siento orgulloso”.

“… es que si no nos unimos, no salimos adelante. ¡Cómo creen! que el que se desune es el primero que sale, no los unidos…”

“hay veredas con pocos habitantes por diversas razones, ustedes saben; en mi vereda son muy poquitos en el grupo, pero unidos salimos adelante”.


TGL
22/09/2004
[1] Programa de Inversión Social.

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