jueves, 21 de enero de 2010

Olvidar Machupichu

Y oculta entre la neblina, huí a través de muros ancestrales y escalinatas de piedra.
Y te dejé en Machupichu, pero me habías perdido mucho antes.
A M.F. enero 18 de 2010

lunes, 21 de diciembre de 2009

Estación Berrío

Me detengo a observar, allí está en la otra plataforma. Su mirada serena y penetrante escudriña los pasajeros de la ruta contraria; se detiene en mi y me sonríe.

Con un gesto me invita a un café, salimos juntos de la mano y caminamos hasta el Café, pedimos capuchino y vienés y gastamos la tarde hablando de libros y poesía, de la exposición que visitaremos mañana, su última obra y mi próximo trabajo.

No dejo de mirarlo. Me encanta su gabán y el cabello ensortijado con visos de cobre que le cubre media espalda. Siempre sonríe con sus ojos azules, y es como si quisiera calcar el mundo en la carpeta que lleva siempre bajo el brazo.

Entramos a la librería Continental, recorremos los estantes y jugamos a regalarnos libros, reímos juntos y hablamos de futuro.

De repente el llamado del altoparlante que repite que hay que permanecer tras la línea amarilla. Una imagen en movimiento distorsiona su figura que pasa rápidamente tras los cristales, ahora en dos direcciones opuestas.

Lo busco, pero se ha ido.

Serie: Roces de Tiempo (2003)

viernes, 6 de noviembre de 2009

El Mago

Una vez conocí un mago que era capaz de hacer volar mariposas en el desierto y que podía encender las velas con un suspiro en una noche de luna nueva; sus palabras hacían brotar las flores antes de ser capullos; con cada caricia una nueva estrella fugaz brillaba en el cielo y sus besos hacían los sueños realidad, sin importar que tan fantasiosos fueran.
Pero una noche desnudó su alma y dejó olvidado su sobrero en la mesita de la sala; y al salir de casa sintió que olvidó su magia, pero no quería regresar.
Hoy es un hombre como tantos que deambulan por las calles de cualquier ciudad, sin brillo en ojos o vitalidad en su sonrisa. Todo porque olvidó que para ser mago no necesita de un sombrero.


De la Serie: Libreta de Apuntes (2005)

domingo, 1 de noviembre de 2009

Cartagena de Indias


Cartagena de Indias, originalmente cargada por Tati González.

Cuento por encargo, para media noche

Se encontraron aquella noche
en medio de una tormenta de individualidad, expectativas y temores.
Se encontraron y descubrieron que podían permitir que sus caminos se entrelazaran
en un tiempo y un espacio que podía ser infinito en un instante,
buscando respuestas a sus expectativas
pero atesorando sus temores como esencia de su individualidad.
05/01/08
TGL

martes, 20 de octubre de 2009

SONES I

De repente me vi inmersa en eso que han dado por llamar realidad fantástica caribe.
En un no muy grande auditorio pululante de estudiantes, profesores y periodistas, estaba compartiendo, sin saberlo, con los mejores reyes vallenatos.
Todos, allí reunidos, le brindaban un especial homenaje al rey de reyes "Colacho" Mendoza. Y las palabras salidas como de una canción que pronunciaba el maestro Escalona, se sucedían con las notas teñidas de vitrola vieja que Julio Oñate traía para ilustrar sus recuerdos.
Y fe así como el palo´e mango y la parranda con el acordeón, improvisando versos, el duelo entre Francisco el Hombre y el Diablo, y otras historias y costumbres de la región, tomaban ante mí una nueva dimensión, al lado de los recuerdos de doña Margarita – mi abuela paterna –, mi primer referente de estas tierras.


De la serie: Cuentos desde Santa Marta (2004)

viernes, 16 de octubre de 2009

ROCES DE TIEMPO

Frente a ellos había pasado toda una vida, olores y tactos que habían borrado su huella.
Se miraron y evitaron el deseo. Se hablaron desde la distancia de los años que habían pasado y rieron desde los formulismos sociales en los que estaban enmarcados.
Sin esperarlo se vieron solos frente a un café. Un roce sutil bajo la mesa, una mirada profunda al alma y la piel, y toda su vida pasó frente a ellos, entre sábanas ajenas y paredes frías y mudas, en medio de olores propios y calidez de cuerpos.
Poco después, cientos, miles de kilómetros y días entre ellos, y un vacío de piel.

De la serie: Historia en siete actos

martes, 13 de octubre de 2009

IMAGENES I

Hoy entré a una de las bodegas de la universidad. Queda situada allá, al fondo y en la trastienda del último bloque construido... tan lejano y tan aislado de los bloques centrales, que es llamado Gorgona.

Me acerqué para averiguar por una silla. Desde que visito este edificio, construido en forma de herradura abierta en torno a una anciana acacia, he visto una mesa huérfana que deambula por todo el patio, y a falta de oficina, pensé instalarme temporalmente en ella para estudiar a la tibia sombra del árbol y a la "suave" brisa de febrero.

Imaginen lo que ví en la bodega: tres reyes magos de un metro de altura sin distinciones en su coloración de piel, jugaban escondite entre arrumes de sillas, mesas y cajas de aire acondicionado, diseminados por el salón; algunas cajas de archivos perdidos y olvidados, anaqueles llenos de cuanta cosas puede haber en bodega, y tras la puerta, como queriendo esconderse de todo, un triste piano de cuarto de cola, mutilado de pies y manos, dejaba ver su vientre abierto al olvido.


De la Seria: CUENTOS DESDE SANTA MARTA (2004)