miércoles, 21 de marzo de 2018

Sensaciones


Y mientras fumo el tabaco sagrado, me percato del canto de las aves cerca de mí. Abro los ojos, lo busco con la mirada y las encuentro picoteando las flores de San Joaquín, cerca de donde me encuentro.

En ese momento, el aletear de una pareja de mariposas negras llama mi atención desde el otro extremo del jardín y las siento bailando, juguetonas, en su eterno cortejo.

Cierro los ojos. Inhalo nuevamente, y me dejo ir.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Fragmentos del recuerdo de una noche en San Valentín


Era noche cerrada, una habitación en penumbra albergaba a dos amantes que se deleitaban en el vuelo de las mariposas que los llevaban, en sus alas, a un cielo compartido. 
Para ellos, ¡era tan sencillo! 
Todo y nada importaba en ese instante en que el universo entero era suyo.


martes, 31 de octubre de 2017

Conocerte




Necesito escribir, pues estoy realmente ahogada en palabras. Necesito sacarlas. Entregarlas, entregártelas. Sin importar qué pase una vez las leas (porque en sí, lo que suceda, será, y la incertidumbre cederá).

Podría empezar por el principio, pero ni se cuál es, porque no lo identifico; hay un momento en mi línea de tiempo, sin principio, eventos que se suceden, uno tras otro, y un momento como parte de esos eventos.

Necesito conocerte. No he tenido esta sensación en muchos años… necesitar conocer a alguien, necesitar conocerme con alguien. Hay algo… un algo que no es posible poner en palabras, pero tampoco en intuiciones. Mi brújula no responde.

Hoy, luego de haber sanado heridas, llenado vacíos, amar y amarme profundamente (lo que implica auto-reconocimiento, valoración y respeto),  me encontraba en lo alto de una montaña, en relativa calma en medio de mis asuntos cotidianos, pero con un panorama seguro a mi alrededor… estaba tranquila, confiada… y de repente, en una de esas caminatas por el bosque, llegue a lo alto de una cascada, en un terreno desconocido, el mundo se sacude y me veo rodeada de neblina, sin saber cómo salir de aquí: si me devuelvo a mi zona de confort (pero dónde está), o busco un camino para llegar a esa música que escucho en medio del bosque, o sencillamente, me siento a esperar, a tomarme mi tiempo y ver qué pasa (o el mundo deja de sacurdirse, o la neblina se dispersa, o la música se acerca, o la música se aleja, o todo junto o no sucede nada).

Quiero conocerte, quiero sentir tu energía, quiero saber por qué nos cruzamos en el camino.

Tengo el impulso de salir corriendo, pero siento que no tengo el equipo de escalar necesario para esta aventura. Parece un descenso a rapel (siento el vacío en el estómago). Si me lanzo, sé que llegaré a una plataforma en medio del acantilado. Pero no saber más, no saber con quién es el viaje, si es un compañero, un cómplice, o solo un escalador más que va a saltar conmigo y luego seguir su camino, y qué está pensando… tiene mi brújula desorientada.

Aun no sé si avanzaré. O si decidiré sentarme tranquila a esperar que la neblina se disperse y todo deje de sacurdirse, y ver qué sucede.

Solo sé que merezco conocerte. Escuchar esta melodía. 
Cómo. Cuándo. No lo sé.




R/ Aquí te espero para este tiovivo que es la vida.

miércoles, 9 de julio de 2014

De antes



Hubo una época en el pasado, cuando estaba en la universidad, en que cuando quería encontrarme con alguien, pensaba a dónde podía ir, según lo que habíamos conversado... y así sabías cuál podría ser la cafetería, la sala de estudio o el aula en que estaría, si acaso sería la biblioteca. Y te sentabas con un café en la mano a ... leer... mientras a hurtadillas levantabas la vista a ver si veías a esa persona, llegar...

Y de repente le ves pasar a lo lejos, o eso crees... y sigues esperando... pasa el tiempo y no te queda de otra, que ir por otro café, cambiar de lectura o darte por vencido y regresar a casa con esa sensación de...
Y terminas esperando que quizá encuentres un recado o sencillamente, esté sentado en tu puerta, aguardando por ti.


miércoles, 8 de diciembre de 2010

Te has ido

Te has ido...
has dejado un vacío que se llena de neblina...
la bruma lo aturde todo...
el frio no me permite caminar...
desde la proa del barco miro la playa y no te encuentro
me pregunto qué habrás hecho
en qué piensas
dónde estás...

20/10/2009

miércoles, 1 de diciembre de 2010

El Alquimista

De las lejanas tierras del norte, de más allá de las montañas, de en medio de la sabana, llegó otrora aquel al que llamaremos El Alquimista. Llegó buscando el secreto de la materia, pero encontró algo más, el secreto de las palabras, y con ellos, comenzó a develar los secretos del mundo.

Fundó una nueva escuela que acercaba a él, todo tipo de discípulos. Desde los más jóvenes hasta los más viejos, desde los interesados y aplicados, hasta los más dispersos. Y su fama se hizo grande en la comarca.

Un día lo encontré caminando por los corredores del claustro; estaba solo, lo que no era normal. Su imagen reflejaba el secreto de la eterna juventud, y sus ojos, la sabiduría de la experiencia; comprobé lo que muchos rumoreaban, nadie era capaz de adivinar su edad.

Al ver su alta figura, su cuerpo atlético, sus manos firmes y su mirada siempre cargada de picardía juvenil, entendí porqué era bien reconocido por las jóvenes que frecuentaban el lugar, quienes en su afán de acercarse a él, sucumbían ante los encantos del conocimiento. Y allí estaba yo… mirando alelada sus ojos, y dejándome seducir por la alquimia de sus palabras.

(Fin de la primera parte).

martes, 28 de septiembre de 2010

Caparazón

Hace muchos años una niña llegó a una isla, cerca al continente. Caminando por sus costas encontró un cementerio de caracolas; las fue tomando una a una, escogiendo las más hermosas, y con ellas lleno el fondo de la chalupa que la habría de llevar a tierra firme.
Durante años, cargó con su equipaje de caracolas, hermosos caparazones de sueños y murmullos de mar, que la acompañaron de casa en casa.
Un día cualquiera, cuando creció, su príncipe azul las desestimó, y ella, desconsolada, decidió buscarles un mejor hogar. Custodiaron las puertas del castillo paterno durante más de una década, hasta el día que un joven constructor vio en una de ellas, el símbolo de su camino.
La tomó, la lavó y le dió un nuevo lugar, rescatándola, como hace años ella lo hiciera de aquel cementerio, y hoy nuevamente representa murmullos de mar y sueños en construcción.
A Ale.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Anoche soñé contigo

Hoy desperté con tu nombre en mis labios...
Era algo extraño, ¿por qué iba yo a despertar así, pensando en vos,
cuando apenas si nos conocemos?
Luego, mientras le daba la vuelta a la almohada, las imágenes de una historia irreal
comenzaron a definirse en mi recuerdo, y fue así como supe
que en medio de un sueño,
habíamos vivido una historia juntos, en un mundo paralelo
en el que habíamos sorteado uno que otro obstáculo para llegar juntos a casa...
Por lo menos se que en ese mundo paralelo no existen silencios incómodos
cuando me encuentro contigo.

martes, 27 de abril de 2010

La muerte de Penélope

Cuando lo conoció, cambiaron muchas cosas en su vida. Se sorprendió a si misma soñando, haciendo planes en presente e imaginando un mañana en el que había dejado de creer hacía varios corazones rotos.

Sin afanes vivía cada momento desde la parcela que le había regalado en la luna y a donde se mudaron aquella primera mañana en que amaneció en sus brazos.

Se dejó llevar y se entregó sin siquiera planearlo, pensarlo, cuestionarlo; se entregó a él y a aquel sentimiento, algo que su razón no le hubiese permitido si estuviese en condiciones de analizar la situación, pero estaba dormida, embebida en aquella fascinación en que se sumía cuando lo escuchaba hablar, cuando se perdía en sus ojos, cuando naufragaba en su abrazo.

Nunca hubo promesas, nunca hubo preguntas. Todo era tan perfecto para ella, que se abandonó a él. Pero un día, él partió de regreso a su tierra y ella se sentó a esperar, como Penélope, en aquel banco del andén; y allí permaneció hasta aquel fatídico día cuando recibió una carta que le abrió los ojos, la trajo de regreso a la tierra, a la casa, a su habitación, y rompió en mil pedazos el cristal de sus sueños y de sus sentimientos.

Y allí, parada en el andén, aquella carta en la que él le contaba como había reencontrado al amor de su vida, arrojó a Penélope a los rieles segundos antes de que arribara el tren del medio día, mientras ella salía de su habitación y le echaba el cerrojo a sus sueños rotos.


TGL 2010

lunes, 12 de abril de 2010

Natalia y Laura

Amaba a Natalia pero no podía dejar de pensar en Laura. La conoció en un paseo al que Naty lo invitó cuando apenas iniciaban a salir, pero en esa ocasión no le prestó atención. Fue aquella noche de locos, en el bar, cuando bailando muy cerca de ella, su forma de susurrarle al oído, la sensación de aquella cintura en su mano y el aroma de su piel justo en el punto en que termina el lóbulo e inicia el cuello, despertó sus sentidos dormidos.

Aquella noche todos tomaban, la música era sugestiva y por unos minutos perdió a Natalia y fue ella, Laura, quien lo rescató de aquel infierno de celos.

Amaba a Natalia, o por lo menos eso creía; más bien, como decían sus amigos, la necesitaba para limpiar su karma pues aquella “lolita bomba sexual” jugaba con él como antes el jugaba con las chicas con las que salía. No podía dejarla, pero no podía seguir con ella.

Laura lo había enloquecido, pero no la conoció, siempre estuvo al margen, tan lejos, tan indiferente. Sólo aquella noche, cuando Natalia desapareció pudo, por un momento, olvidar la angustia y los celos permanentes que ella le generaba cuando, estando con él, siempre terminaba conversando con otros; desaparecieron en aquel beso que ella le dio mientras bailaban, minutos antes de montarse en aquella moto que la llevaría a ninguna parte.

Aun hoy, amaba a Natalia, o por lo menos eso creía, pero no podía dejar de pensar en Laura.

jueves, 1 de abril de 2010

EL REGRESO DEL MAGO

Y tras varios años de viajar por el mundo, el mago regresó a casa con una maleta llena de trucos que había aprendido en el camino, tratando de recuperar su magia. Estos trucos ya no le servían, pero los traía para regalárselos a otros principiantes.

El, en cambio, había recuperado su capacidad de soñar y de hacer soñar a otros con tan solo mirar su alma; traía consigo, tatuadas en su piel, las mariposas y las estrellas fugaces que nacían tras su paso como emblema de su fantasía; su traje era del color de la luna nueva, como la noche en que renació su magia; y traía sus ojos altivos, su sonrisa limpia y su frente en alto, pues sabía que ahora, ya no necesitaría más de ningún sombrero para ser quien era.

De la serie: Mensajes de texto (2010)

miércoles, 17 de marzo de 2010

El vuelo de las mariposas

Y las mariposas aprisionadas
en la boca del estómago
lograron fugarse por los poros,
con cada roce de los labios,
de la piel...

Y cuando abrieron los ojos
y pudieron respirar nuevamente,
una nube de aleteos multicolor
invadía la habitación.


De la Serie: Libreta de Apuntes (2005)

lunes, 8 de marzo de 2010

Bambú y Mariposa


Bambu y Mariposa



Mi tatuaje es una simbiosis... de lo que soy, de lo que he sido, de lo que busco ser...
Asì, Mateo es el bambú y Tita es la mariposa...

Pero además...
el bambu es prosperidad...
y el azul de la mariposa (con ella misma) es feminidad...
dos elementos que estoy rescatando...

El bambu es para mi fortaleza pero a la vez flexibilidad... dos elementos que he identificado en mi vida como centrales, lo que me ha dado la posibilidad de superar tantos obstáculos que he vivido a nivel personal
Y la mariposa representa: transmutación, cambio, renovación... y liberación... lo que en este momento me está pasando.

Eso soy... mi mariposa y mi bambú...


(Escrito en abril de 2008, un mes después de haberme tatuado)
Foto: Hugo Gris Sep/2009

jueves, 21 de enero de 2010

Olvidar Machupichu

Y oculta entre la neblina, huí a través de muros ancestrales y escalinatas de piedra.
Y te dejé en Machupichu, pero me habías perdido mucho antes.
A M.F. enero 18 de 2010

lunes, 21 de diciembre de 2009

Estación Berrío

Me detengo a observar, allí está en la otra plataforma. Su mirada serena y penetrante escudriña los pasajeros de la ruta contraria; se detiene en mi y me sonríe.

Con un gesto me invita a un café, salimos juntos de la mano y caminamos hasta el Café, pedimos capuchino y vienés y gastamos la tarde hablando de libros y poesía, de la exposición que visitaremos mañana, su última obra y mi próximo trabajo.

No dejo de mirarlo. Me encanta su gabán y el cabello ensortijado con visos de cobre que le cubre media espalda. Siempre sonríe con sus ojos azules, y es como si quisiera calcar el mundo en la carpeta que lleva siempre bajo el brazo.

Entramos a la librería Continental, recorremos los estantes y jugamos a regalarnos libros, reímos juntos y hablamos de futuro.

De repente el llamado del altoparlante que repite que hay que permanecer tras la línea amarilla. Una imagen en movimiento distorsiona su figura que pasa rápidamente tras los cristales, ahora en dos direcciones opuestas.

Lo busco, pero se ha ido.

Serie: Roces de Tiempo (2003)

viernes, 6 de noviembre de 2009

El Mago

Una vez conocí un mago que era capaz de hacer volar mariposas en el desierto y que podía encender las velas con un suspiro en una noche de luna nueva; sus palabras hacían brotar las flores antes de ser capullos; con cada caricia una nueva estrella fugaz brillaba en el cielo y sus besos hacían los sueños realidad, sin importar que tan fantasiosos fueran.
Pero una noche desnudó su alma y dejó olvidado su sobrero en la mesita de la sala; y al salir de casa sintió que olvidó su magia, pero no quería regresar.
Hoy es un hombre como tantos que deambulan por las calles de cualquier ciudad, sin brillo en ojos o vitalidad en su sonrisa. Todo porque olvidó que para ser mago no necesita de un sombrero.


De la Serie: Libreta de Apuntes (2005)

domingo, 1 de noviembre de 2009

Cartagena de Indias


Cartagena de Indias, originalmente cargada por Tati González.

Cuento por encargo, para media noche

Se encontraron aquella noche
en medio de una tormenta de individualidad, expectativas y temores.
Se encontraron y descubrieron que podían permitir que sus caminos se entrelazaran
en un tiempo y un espacio que podía ser infinito en un instante,
buscando respuestas a sus expectativas
pero atesorando sus temores como esencia de su individualidad.
05/01/08
TGL

martes, 20 de octubre de 2009

SONES I

De repente me vi inmersa en eso que han dado por llamar realidad fantástica caribe.
En un no muy grande auditorio pululante de estudiantes, profesores y periodistas, estaba compartiendo, sin saberlo, con los mejores reyes vallenatos.
Todos, allí reunidos, le brindaban un especial homenaje al rey de reyes "Colacho" Mendoza. Y las palabras salidas como de una canción que pronunciaba el maestro Escalona, se sucedían con las notas teñidas de vitrola vieja que Julio Oñate traía para ilustrar sus recuerdos.
Y fe así como el palo´e mango y la parranda con el acordeón, improvisando versos, el duelo entre Francisco el Hombre y el Diablo, y otras historias y costumbres de la región, tomaban ante mí una nueva dimensión, al lado de los recuerdos de doña Margarita – mi abuela paterna –, mi primer referente de estas tierras.


De la serie: Cuentos desde Santa Marta (2004)

viernes, 16 de octubre de 2009

ROCES DE TIEMPO

Frente a ellos había pasado toda una vida, olores y tactos que habían borrado su huella.
Se miraron y evitaron el deseo. Se hablaron desde la distancia de los años que habían pasado y rieron desde los formulismos sociales en los que estaban enmarcados.
Sin esperarlo se vieron solos frente a un café. Un roce sutil bajo la mesa, una mirada profunda al alma y la piel, y toda su vida pasó frente a ellos, entre sábanas ajenas y paredes frías y mudas, en medio de olores propios y calidez de cuerpos.
Poco después, cientos, miles de kilómetros y días entre ellos, y un vacío de piel.

De la serie: Historia en siete actos

martes, 13 de octubre de 2009

IMAGENES I

Hoy entré a una de las bodegas de la universidad. Queda situada allá, al fondo y en la trastienda del último bloque construido... tan lejano y tan aislado de los bloques centrales, que es llamado Gorgona.

Me acerqué para averiguar por una silla. Desde que visito este edificio, construido en forma de herradura abierta en torno a una anciana acacia, he visto una mesa huérfana que deambula por todo el patio, y a falta de oficina, pensé instalarme temporalmente en ella para estudiar a la tibia sombra del árbol y a la "suave" brisa de febrero.

Imaginen lo que ví en la bodega: tres reyes magos de un metro de altura sin distinciones en su coloración de piel, jugaban escondite entre arrumes de sillas, mesas y cajas de aire acondicionado, diseminados por el salón; algunas cajas de archivos perdidos y olvidados, anaqueles llenos de cuanta cosas puede haber en bodega, y tras la puerta, como queriendo esconderse de todo, un triste piano de cuarto de cola, mutilado de pies y manos, dejaba ver su vientre abierto al olvido.


De la Seria: CUENTOS DESDE SANTA MARTA (2004)